lunes, 16 de enero de 2017

Relato - Nuestro gran día

Hoy por fin era el día, después de 6 años íbamos a casarnos. Llevábamos algo más de un año preparando este gran día, nada podía fallar.

Llegó la hora, allí estaba yo, plantado en el lugar de la ceremonia, esperando a María, la que a partir de hoy sería mi esposa.

La música empezó, las puertas se abrieron y allí estaba ella con un precioso vestido blanco, iba preciosa, su mirada de ángel, su pelo, maquillada perfectamente. Iba a ser la envidia, que hombre no soñara casarse con una mujer así.

Todo transcurrió genial, la ceremonia, al cena fue abundante y de muy buena calidad y finalmente la festa en la que todos bailamos, cantamos, hubo tiempo para emotivas palabras, etc.

Eran poco más de las 5 de la madrugada, ya apenas quedaba gente y decidimos dar por finaliza la fiesta. Hacía apenas 15 minutos, María me avisó que aun quedaba mi regalito.

Por lo que la conozco se por donde podía ir, así que en un momento, mientras nos despedíamos, etc la vi hablando por teléfono, a esas horas de la madrugada.


Todo el mundo abandonó la zona y decidimos irnos a la habitación del hotel donde celebramos el enlace. Al entrar ella me comentó lo que había disfrutado en la boda, lo bien que lo había pasado y ahora era la hora de consumar. Me lo dijo de forma muy sugerente, pero me dijo que ese ya no sería mi trabajo.

Me hizo sentarme en un sillón que había cerca y estuvimos esperando unos 15 minutos.
Pude imaginar lo que iba a suceder ya que hacía algo más de 1 año que llevábamos un estilo de vida cuckold, es decir, ella adoraba mantener relaciones con otros hombres y hacerme sentir cornudo, lo cual yo adoró.

Tocaron a la puerta, oía varias voces, eso era raro, solía quedar con un chico solo. Al abrir la puerta me quedé estupefacto. Varios chicos de origen africano entraron, me estrecharon la mano y dieron dos besos a María, se pusieron a su lado y ella me besó y me dijo, "qué te parece tu regalo de bodas? ellos van a ser los que vana consumar nuestro matrimonio"
No sabía que decir estaba excitado, extrañado, encabronado...una mezcla de sensaciones.

María no tardó mucho y empezó a besarles, sus manos se perdían, la tocaban, le levantaban la falda. Dios mio, iban a disfrutar de la lencería que mis padres le regalaron para este día.

No tardó mucho en agacharse y sacar esas enormes máquinas de placer morenas que escondían esos pantalones de chándal. Quedé sorprendido, ella no dejaba de mirarme y sonreír y tras chuparlas un rato, se acercó a besarme. Mi boca quedó impregnada de un sabor a vicio y lujuria. Estaba excitadísimo, no se muy bien como estaba ya masturbándome y ella decidió dar permiso a uno de los dos chicos para que empezará a consumar. Se puso a cuatro patas, sobre la cama, dejándome ver bien todo y empezar´n. Aproximadamente cada 3 o 4 minutos se iban cambiando y la penetraba cada vez uno de ellos.

Era increíble, jamás pensé que mi noche de bodas sería así, pero sinceramente, fue mucho mejor de lo que pensé.

Siguieron y hubo un momento que me hizo ponerme debajo de ella y ver de primera mano como la penetraban. Ella sabe que es de las cosas que más me excita, hasta que finalmente se puso en cuclillas sobre mi boca para lamer bien su sexo impregnado en esos jugos y sabores morenos y ellos decidieron eyacular sobre su pecho y cara.

Desde abajo solo podía ver y esperar hasta que sucedió, borbotones de esperma salieron de ellos, incluso resbalando por su pecho, ombligo, pubis y llegar a tocarme, llegar a dejar su marca en mi, la confirmación, la prueba de que ser cornudo, es un privilegio.




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